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Chile: la V de Valparaíso
Pidió una foto a gritos y selló su éxito dibujando dos V con los dedos: una por Victoria y otra por Valparaíso. Este joven chileno jugaba con sus compañeros de colegio en lo alto de la ciudad escalonada que brotó entre los cerros - cerro Alegre, cerro Mariposa, cerro Polanco, cerros del Molino, del Almendral, de la Florida, de la Caleta, del Membrillo y del Buey. “Viajar por los cerros de Valparaíso es un viaje que no termina” dijo Pablo Neruda. Y “si caminamos todas las escaleras habremos dado la vuelta al mundo” añadió. De Valparaíso a Isla Negra, donde se puede visitar la casa-museo de Pablo Neruda, veinte cinco balnearios gozan de un clima templado y cálido en el corazón del litoral chileno. Los primeros centros se ubicaron en los roqueríos para atraer a los veraneantes que apenas se habían familiarizado con el mar y se bañaban tímidamente entre las rocas. Las playas empezaron a cotizarse más tarde, hacia 1915, cuando los más osados aprendieron a sortear las olas y a resistir las corrientes. Se puede decir que las olas definen cada balneario. Hay playas como Zapallar que tienen una sola ola, otras, como Amarilla que tienen dos, y algunas como Cachagua o Maintencillo que tienen tres o más olas simultáneamente. A mayor pendiente menos olas tendrá el mar. Pero cuidado, en las playas de poca pendiente y varias olas, la arena tiene repentinas zanjas profundas que pueden hacer caer a quien camine distraído por el agua. - ¿Y tú, sabes nadar? le preguntamos a nuestro joven modelo. - ¡Claro que sé nadar! contestó con desdén. Y se alejó con cara de ofendido, olvidándose del fotógrafo y de su cámara. Copyright texto y foto: Nelisa |
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