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Noruega: El Expreso de la Costa Hubo un tiempo en el que pensar en hacer un crucero nos producía escalofrío. No lo habíamos probado nunca y era un sentimiento injusto, pero así suelen ser los juicios preconcebidos. No nos hacía gracia la perspectiva de hincharnos de sol en una tumbona en medio del ajetreo artificial de unas actividades lúdicas; desembarcar en grandes puertos, sucios y malolientes, para subir en autobuses con una horneada de excursionistas; divertirnos bajo la batuta de un capitán, dónde y cuándo lo planificara su equipo de animación. A pesar de ello, nos dejamos convencer por un crucero… en aguas frías con salidas en zodiac entre los fiordos o a pie en puertos pequeños. La meta del viaje pues era Noruega: un país en forma de costa que parece anclado a Escandinavia como si de una nave vikinga se tratase. Las escalas prometían ser orquestadas por el mero placer de descubrir atmósferas cotidianas. Los representantes de la compañía Hurtigruten nos habían hecho claudicar y embarcamos en uno de los once buques de la flota que cubre la Ruta de la Costa inaugurada en 1893. El Hurtigruten une los treinta y dos puertos que los fiordos desgranan desde Bergen hasta el Cabo Norte. Al transportar correo y pasajeros como cualquier otra línea regular, desaparece la sensación de superficialidad que puede producir un crucero. Además, la relativa sencillez del buque confirma su autenticidad. Más allá del placer turístico, todas las escalas tienen un sentido comercial. Cuanto más pequeño el muelle, más cercano el corazón del puerto y, en algunos casos, treinta minutos caminando alcanzan para dar la vuelta al pueblo. La gente autóctona sube y baja trayendo consigo aire fresco. Asaltan los sofás del salón y pasan el tiempo charlando con los turistas encantados que no se aburren nunca. Mientras los pasajeros autóctonos desenvuelven sus bocadillos tal como lo haríamos en un tren, los turistas se juntan en el comedor donde las montañas de pescados, las ensaladas variadas y los quesos de todo índole dan una buena idea de la dieta tradicional de los nórdicos. ¡Saba a gloria! La comida tanto como el viaje!
Copyright texto y foto: Nelisa |
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