Venecia madruga

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Las
tempranas Semana Santa y Cuaresma del 2008 adelantan la fiesta del
Carnaval de Venecia a finales de enero.
El lema del carnaval de 2008 es
"Sensation: 6 sensi per 6 sestieri",
(algo así como 6 Sentidos para 6 Barrios) y se propone, además de
los cinco sentidos comunes, la puesta a punto de un sexto: la mente,
que acoge el alma. Una de las grandes novedades de la edición de
2008, que en esta ocasión llega más temprano que nunca, del 25 de
enero al 5 de febrero, es la celebración del Gran Baile
della Cavalchina en el histórico Teatro de La Fenice, reabierto en
2004 tras el incendio. El 3 de febrero tendrá lugar el inusual
acontecimiento, en una noche mágica, con música, baile, actuaciones
estelares y sorpresas con la diversión asegurada.
El
Carnaval de Venecia, cuyos orígenes se remontan al siglo XI aunque
se consolidaría en el XIII, tiene personalidad y magia propia y va
más allá de la imagen de la nariguda máscara del doctor de la peste
que abarrota los talleres de la ciudad y se desparrama por las
calles.
Esta fiesta pagana que viene marcada por el comienzo de
la Cuaresma, previa a una de las fiestas cristianas más importantes,
permitía hace siglos a las familias aristocráticas mezclarse con el
pueblo, un privilegio que proporcionaba el anonimato de las
máscaras. En sus comienzos, el carnaval duraba hasta tres meses y
era la época en que todo estaba permitido. La iglesia y el poder
fueron marcando limitaciones con el transcurso de los años. Primero
se prohibieron las fornicaciones en las iglesias. Luego, las armas
en manos de enmascarados. Más tarde, se concretó el uso de la
máscara al Carnaval, teniendo en cuenta que los venecianos habían
extendido su uso a muchas celebraciones profanas del año... Pese a
las sucesivas limitaciones, la ciudad entera fue excomulgada en
1606.
El carnaval comienza, como corresponde, con la
celebración más antigua: la Fiesta de las Marías, que data de 1039 y
convoca al desfile de un cortejo por San Pietro di Castello, que
culmina en la Piazza San Marco. Al día siguiente, llega el desfile
inaugural y entonces toda Venecia se envuelve en un cantar de gesta
donde el teatro al aire libre, los conciertos y los mercados de
máscaras y comida conquistan los
campi
(plazas) de Santa Margherita, Sant'
Angelo y San Stefano.
Las máscaras y los disfraces juegan un papel clave en
este mundo anónimo, donde las divisiones de clases parecen
desaparecer, donde mágicamente todos se vuelven iguales, donde todo
parece estar permitido. Los participantes se regocijan desfilando
disfrazados por las calles. Porque allí es donde se disfruta el
carnaval: en las calles, con desfiles organizados o espontáneos.
Pero el carácter más íntimo del carnaval se aprecia
durante las noches, cuando los bailes invaden los salones y los
fastuosos palacios resultan perfectos escenarios para las fiestas.
Las comparsas, conocidas como las Compagnie Della Calza, que tienen
entre las más conocidas a Los Antiguos y a Los Ardientes, realizan
desfiles por la ciudad. Los bailes más tradicionales tienen lugar en
el Doge, la Serenissima y Barroco, y también en el Palazzo Pisani-Moretti,
el Hotel Danieli y el Gran Café Quadni.