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Portugal: Casas Solariegas
El norte de Portugal es una tierra de montes, ríos y valles que vive de cara al Atlántico y de espaldas a las serranías. Entre el Miño y el Duero, bellas casas solariegas abren sus puertas al turismo. En un entorno privilegiado, sus dueños practican las eternas virtudes del arte de recibir. Los portugueses lo llaman turismo de habitaçao. Desde Oporto, ponemos rumbo a Ponte de Lima, la cuna y sede de este “turismo de habitación”, donde nos espera la Casa do Arrabalde, una gran mansión de principios de siglo XVIII. Los dueños no están pero Emilia, el ama de llaves, nos conduce al fondo del jardín hasta una casita de piedra restaurada con elegancia. Toda la provincia del Miño acoge a más de doscientas casas señoriales y cada una de ellas tiene su interés particular. Delante de la Casa do Antepaçao, el señor Francisco enseña el enorme mojón romano que marca el paso antes de llegar al puente que cruza el río Lima, en Ponte do Lima. Un poco más al norte, la señora Norton nos hace admirar la cruz de malta esculpida en el techo de la Quinta do Baganheiro, una propiedad construida en el siglo XVII por un caballero de la Orden. El salón que está a disposición de los huéspedes, se parece a un almacén de museo de arte con montones de cuadros antiguos, santos policromos y muebles de una gran variedad. En Torre de Moncorvo, en la región turística de Montanhas, el señor Vasco José César Rego Macedo Carvalho Ribeiro y su esposa muestran con orgullo las curiosidades de la Casa do Avo, herencia de una abuela común. El matrimonio de primos cuida de un mobiliario que, según dicen, procede del Palacio de Versalles. Se trataría de muebles robados después de la Revolución Francesa y comprados por un antepasado amante de las antigüedades. En Lamego, ya en el valle del Duero, los Señores Pinto Ribeiro nos enseñan la capilla de la Casa de S.António de Britiande, donde un cura oficia misas privadas. Un honor aristocrático que aceptan con gran respeto. La señora Barbosa, propietaria de Casa dos Lagos, en Braga, aconseja con acierto una excursión por el santuario de Bom Jesús, los lagos del parque natural de Peneda Gerês y Guimaraes, la ciudad natal de Alfonso Henriques, primer rey de Portugal. Un brindis improvisado con el anfitrión o una cena previamente pedida coronan los días a lo largo de este recorrido al norte de las sinuosidades del Duero. Copyright texto y foto: Nelisa
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