Inicio

1 Noticias

2 Grandes Viajes

3 Escapadas

4 Retratos

5 Estrellas

6 Comer a gusto

7 Jaque al viaje

8 Los viajes de Arti

9 Fotos que valen más que palabras

10 Palabras viajeras

Cuéntame tu viaje

Alors, raconte! 

What about your trip? 

Erzähl mal deine Reise!

Racconta il tuo viaggio 

Que tal el teu viatge? http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3325000/3325905.stm

 

 

 

Google
          Espacio Google

Jaque al Viaje

 ¿Cuánto?

No conozco ni Costa de Marfil ni Nigeria, pero por lo que Nelson me ha contado, las palabras claves de estos dos países son respectivamente “combien?· y “how much?”.

Pactar el precio de los servicios de un guía para unos días es muy normal. Tener que renegociarlo cada mañana es cosa más espinosa. En muchos países africanos, la palabra es una incógnita. Por una parte es todopoderosa: una cosa dicha está virtualmente hecha (hacerla de verdad es muy secundario). Por otra parte su poder es muy fluctuante: lo pactado ayer, sólo vale para ayer. Hoy es otro cantar.

Cuando los precios se anuncian alto y claro, pagar resulta casi un placer. Algunos ciudadanos saben organizarse para recaudar el debido impuesto turístico. En las afueras de Abidjan (la capital de Costa de Marfil), se ha formado una asociación de lavanderos que cobra el derecho a fotografiar. El espectáculo de los Fanicos de Banco (así se llama este tramo del río) merece la contribución exigida. Trabajando sobre enormes neumáticos anclados con piedras pesadas, hacen la colada de las casas que carecen de agua corriente. Forman un conjunto muy fotogénico.

Desgraciadamente, el asunto de las tarifas suele depender de la anarquía más pura. En Nigeria, al salir de un descampado donde había aparcado el coche, Nelson fue agredido por un grupo de jóvenes que pretendía embolsar algún dinerillo. Era de suponer que había violado una propiedad exclusiva para no decir privada. Porfiando por cobrar, el grupo estuvo a punto de hacer volcar el vehículo y sus ocupantes. Pero el altercado acabó con una aceleración violenta que apartó a los chicos tan limpiamente como la sal desengancha los tentáculos de un pulpo.

En Nigeria, también tuvo que cancelar impuestos incubiertos. Desde los primeros días de su estancia en Lagos, la capital de Nigeria, se había dado cuenta de que le iba a resultar imposible sacar fotos de la gente sin armar líos. No tenía ni tiempo ni ganas de regatear cada disparo. Así que por primera vez en su vida de reportero gráfico decidió alquilar a modelos aficionados. Encontró a un grupo de estudiantes bien dispuestos y les contrató para seguirle a varios sitios de la ciudad donde podría retratarlos a sus anchas. Arañó considerablemente su presupuesto pero el trabajo le salió estupendamente.

Al finalizar una de estas sesiones fotográficas, le tocó vérselas con la policía. Atraídos por el carácter insólito de la situación (y por el valor evidente de las cámaras), dos policías empezaron a reclamar lo que, según ellos, les correspondía. A lo mejor se trataba de una especie de tasa de protección. Irritados por su falta de cooperación a la hora de soltar la pasta, le invitaron a visitar la comisaría local para ponerle al día de las reglas del juego. La resistencia de Nelson llegó hasta la oficina de los extorsionistas donde lo vio todo bastante negro. Impotente, no tuvo más remedio que hacer acto de obediencia pagando el tributo solicitado con tanto empeño. La rabia se la tragó luego, de propina.


                                                     Copyright texto y foto: Nelisa