Ha sido construido utilizando
botellas de vidrio recicladas. Los colores verde y marrón de las
botellas translúcidas crean un espacio fuera de lo común además de
ser todo un ejemplo de respeto al medio ambiente.
Sólo mirando las fotos, se puede afirmar que el efecto estético está
muy logrado. La obra sin embargo produce una sensación ambigua. Por
un lado, se aprecia el tacto suave del vidrio pulido. Por otro lado,
al ver a los monjes caminar descalzos, da un poco de repelús pensar
que los vidrios se podrían romper. Me gustaría pisarlo personalmente
para sacarme de duda (¡es un pretexto tan válido como cualquier otro
para plantearse un viaje
J!).
Leí que los monjes utilizaron más de un millón de botellas: el
vidrio marrón proviene de botellas de cerveza Chang y el vidrio
verde de botellas de cerveza Heineken.
No puedo creer que los monjes se hayan tomado el contenido de todas
esas botellas y me pregunto cómo las consiguieron. ¿Alguien sabe de
dónde las sacaron? Si fue un regalo de las cervecerías, estarán de
enhorabuena por el golpe publicitario.
Nelisa (11-02-09)