9 Fotos que valen más que palabras Cuéntame tu viaje
|
|
Espacio Google | |
En busca de un hijo Es muy difícil expresar en palabras las sensaciones que te producen cuando una persona va a buscar a su hijo a otro país, en este caso Rusia. Viajar desde Moscu a Nizhny Novgorod es como coger el túnel del tiempo y echar la vista al siglo pasado. ¿Recordáis los trenes de la RENFE de los años 70? Es algo parecido pero como si te metieras en una película de las de espías en la Rusia profunda, con militares, empleados con vestimenta tirando a militar y el paisaje de la estepa rusa todo de nieve. Encontrar a una persona que hable otro idioma que no sea el ruso es como buscar una aguja en un pajar. La ciudad de Nihny es preciosa. La gente es encantadora. El invierno ha sido duro. Estamos en abril y todavía hay dos palmos de nieve. Los empleados del Ayuntamiento se la pasan intentando limpiar las calles de la suciedad que produce el continuo deshielo. Las botellas de alcohol se dejan entrever entre la nieve que continuamente se deshiela. El frío es intenso a pesar de estar ya en primavera, sobre todo cuando cae el sol. A las tres y media empieza a oscurecer. Miramos a uno de los muchos termómetros que hay por la ciudad y marca 3 grados. Al poco rato estamos a -3 grados. El viento que viene del río Volga se te mete hasta las entrañas. Nos refugiamos en un centro comercial. El calor es asfixiante. Nadie habla inglés, ni español. La comunicación es todo por señas. La comida es muy buena. En el exterior buscamos un taxi. El frío es desesperante. Uno no sabe qué coches son taxis y cuáles no. Paramos un coche tipo mafioso y el señor se saca una sirena de debajo del asiento y la pone en la capota. Ahora soy taxista, ahora no lo soy. Llegamos al hotel. Spasiva. El taxímetro brilla por su ausencia. Estamos en el mes de abril y el río Volga que debe de ser como dos o tres veces el Ebro está 2/3 helado y todavía no es navegable (se ve muy bien en la foto detrás de mí). Hay pocas sensaciones más intensas como el juicio para la adopción de un niño. Después del largo y farragoso papeleo, los dos viajes a Rusia, viene el juicio. Las preguntas son interminables pero uno se arma de valor y se quita el miedo como sea. Después de diez larguísimos minutos de espera ,la juez nos concede la adopción. Los nervios y el cansancio hacen mella en nosotros. Hasta las funcionarias lloran. En la casa-cuna las empleadas lloran. La tristeza de la médica del niño es inenarrable. Nos repite muchas veces que lo cuidemos. Por esto estamos agradecidos de corazón a todas las personas que interesadamente o no nos ayudaron en este largo parto. Todo es bueno por hacer feliz a un niño. Los ojos de los niños que quedaros allí hablaban por sí solos. ¡ Por todo esto y en nombre de nuestro hijo, quiero dar las gracias a toda la gente que ha hecho posible que este sueño se hiciera realidad!. Desde esta página quiero recomendaros que viajéis a Rusia. Es un viaje que no os dejará indiferentes. Enviado por Jordi Calleja Galve (17-03-08)
|
|||
|
Espacio reservado |