9 Fotos que valen más que palabras Cuéntame tu viaje
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La Trilogía Saboyana
Desde el puerto de Rives, se puede subir a pie o coger un pequeño funicular hasta Thonon-les-bains. En el número 7 de la calle Saint Sébastien, se halla la tienda de quesos regentada por el Sr Boujon. El le contará lo que siempre ha querido saber sobre el queso y que nunca se ha atrevido a preguntar: Que la Santa Trilogía saboyana se denomina Beaufort, Tomme y Reblochon. Que la Tomme, fabricada a partir de leche de vaca, oveja o cabra, es un queso de forma redonda que tiene tantas variaciones como valles hay en los Alpes. Que el Reblochon , el pequeño de la familia, es el fruto de la ingeniosidad del hombre para esquivar los impuestos. Veamos porqué. En Alta Saboya, en épocas medievales, los ganaderos pagaban diariamente un impuesto proporcional a la cantidad de leche producida. Así que cuando pasaba el recaudador de impuestos, los granjeros sacaban menos leche que de costumbre para pagar un poco menos. ”¡Blochon!” era lo que decían en el dialecto vernácula a la hora de empezar a ordeñar. Y cuando reanudaban la faena después de la visita del recaudador de tasas, solían decir “¡Reblochon!” en voz baja. Así que de la leche obtenida a escondidas nacía un pequeño queso, rápido de fabricar y fácil de esconder: el reblochon. El Sr Boujon atiende a los clientes con entusiasmo y sostiene que una quesería debería funcionar como una zapatería: probando los quesos que más apetecen para ver cual “calza” mejor al paladar. Su comparación hace gracia por el típico parentesco de olores entre los pies y los quesos. Antes de despedirse, si el tiempo no apremia, se presta a una foto de recuerdo. Para acentuar su sonrisa, un empleado atento le apunta la palabra mágica que utilizan todos los franceses para sonreír en la foto: “cheese” (“queso” en inglés). ¡Más oportuno, imposible! Copyright texto y foto: Nelisa |
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