9 Fotos que valen más que palabras Cuéntame tu viaje
|
|
Espacio Google | |
El coco cingalés
Los pequeños oficios son una mina de sorpresas en Sri Lanka y hacen de la vida cotidiana cingalesa un maravilloso escenario para el visitante. Fascinan los recolectores de savia de coco que dejan una huella muy profunda en el recuerdo del viajero. Son acróbatas audaces que trabajan sin redes de seguridad. Deslizan de cocotero en cocotero balanceándose entre las cuerdas tendidas en el aire que les ahorran el esfuerzo de subir y bajar en cada árbol. Con la agilidad de los monos, cortan las flores de los cocoteros y colocan recipientes en las ramas amputadas para recoger un líquido cuya fermentación produce un alcohol muy popular. Hay un coco óvalo, liso y anaranjado, que se bebe. Otro, marrón y peludo, que se come. Del coco se saca también aceite para ofrecer a Buda, fibras que se tejen muy bien, y una especie de combustible que se podría aprovechar a gran escala. En una época no muy lejana, el cocotero, arrojado a la isla por las corrientes del océano Índico, era venerado como el árbol de los deseos, quizá por la múltiples posibilidades de uso que brinda. Tan excitante como el elixir de coco, toda la isla tiene la forma de una gota. Algunos pensando en las heridas del pasado y del presente, hablan de una lágrima caída de la mejilla de la India. Otros prefieren ver en ella una perla surgida del océano. Copyright texto y foto: Nelisa |
|||
|
|